Es la hora de que cada quien se empodere y deje de pensarse como elector para tomar conciencia de la anormalidad. Aquí no hay nada normal. El 20 de mayo seremos mucho más que electores. Seremos ejecutantes u omisores de una estrategia

Por Teodulo Lopez Meléndez

Hay momentos de la historia en los cuales nadie puede irse a esconder debajo de la cama. Hay momentos de la historia que exigen y este es uno de ellos. ¿Y qué exige la historia? Qué los venezolanos den la cara, que se asuman.

Nadie podrá irse a justificar con que su partido dijo, o con que la coalición electoralista aseguró. El momento exige una decisión individual y colectiva al mismo tiempo. Debe responder a la asunción de una responsabilidad personal de cada uno de nosotros que se transformará en la voluntad del país. Si nos equivocamos no podremos andar buscando culpables. Los venezolanos que no se dediquen a buscar culpables o a desgarrarse las vestiduras el 20 de mayo. Seremos los venezolanos los que acertemos o nos equivoquemos. No busquen a quien señalar con el dedo, volteen el dedo hacia sí mismos.

Es hora, incluso, de pasar por encima de una clase política secuestrada mentalmente y cuya manifiesta ineptitud ahora se traduce en inacción. Por una vez que los venezolanos dejen de buscar culpables para justificarse y aprendan a tomar sus propias decisiones. Tomen sus propias disposiciones y su propio destino. Dejen de ponerse falsas dudas hamletianas y decidan si cultivan o no una oportunidad de salida.

Nadie asegura será fácil, pero la experiencia histórica enseña que cuando más oscura se ve una posibilidad con mayor luz irrumpe. Vamos a ver factores plegándose al reconocimiento de una victoria si ella se produce, pero necesitamos producirla. Ejemplo será la comunidad internacional cuya buena voluntad de presionar ha sido manipulada por factores internos abstencionistas. Si se produce el cambio reconocerá a un nuevo gobierno con prontitud, como lo harán factores internos dominados por la realidad.

Es la hora de que cada quien se empodere y deje de pensarse como elector para tomar conciencia de la anormalidad. Aquí no hay nada normal. El 20 de mayo seremos mucho más que electores. Seremos ejecutantes u omisores de una estrategia. La responsabilidad es de cada uno de nosotros. Baste nuestro hábito histórico de lavarnos las manos.

Además, y por si fuera poco, el 20 de mayo se concretará un completo reagrupamiento de la estructura política del país. Yo tomé mi decisión: no faltaré a esa cita.

Fuente: ElUniversal