Por Luis Martínez

Existen personas que viven en contradicción permanente. Se emocionan, magnificando sus expectativas, para luego caer en profunda depresión. Esas situaciones no fueran tan trágicas si lo vivieran núcleos pequeños o individualidades y no grandes conglomerados. El problema se presenta cuando esa – Emoción Depresión- impacta a parte importante de la población que sufre una grave crisis como la que tiene Venezuela, pues los lleva a cometer reiterados errores en su constante búsqueda de salidas, movidas más por deseos, que por la realidad imperante.

La situación -Emoción Depresión- que viven importantes sectores del país se complica aún más porque parte importante del liderazgo político que promueve la abstención, también sufre de ese mal. Y esto si es negativo, pues los líderes son llamados a guiar, orientar o definir sus políticas, no dejándose llevar por la emoción, sino por la capacidad que tengan de diagnosticar el problema político del momento y proyectarlo al futuro inmediato de manera acertada. Lo más elemental es emocionarse por hechos favorables que suceden en determinadas circunstancias que, muchas veces, hacen perder el foco y la concentración en el objetivo que se persigue. Parte del liderazgo del país que busca la salida de este gobierno para producir un cambio, sufre de este mal. No así quienes han sido coherentes en sus planteamientos abstencionistas durante todos estos años y no han titubeado en mantener su postura aun en condiciones de minimización y poco impacto en la población, como por ejemplo: Diego arria, María Corina Machado, Aristigueta Gramcko y otros. La otra parte, integrada por el liderazgo de partidos políticos que han participado en procesos electorales anteriores, como son: AD, UNT, Primero Justicia, Voluntad Popular y otros, han entrado en un laberinto de contradicciones, pues su naturaleza es participar en procesos electorales, y lo han hecho en otras oportunidades, aun en peores condiciones que las actuales; así lo demuestra la historia de muchos de ellos. Por eso, gran parte de su militancia se desplaza a participar e integrar la maquinaria electoral del candidato Henri Falcón.

En momentos cruciales como el que vive la República, rectificar decisiones tomadas apresuradamente influidas por eventos emocionales que los apartan del foco político, es la decisión correcta. El impacto que produciría el apoyo institucional de líderes y organizaciones políticas democráticas y tradicionalmente electorales, seria desbastador para el régimen y su candidato. La diferencia que produciría en la intención del voto, favorable a la candidatura de Falcón, minimizaría cualquier posibilidad de fraude que se le pueda ocurrir al Gobierno. Los líderes de esos partidos políticos están a tiempo de mantener su militancia y dar su aporte para salir de este gobierno por la vía electoral. Dejar de llevarse por emociones construidas y asumir responsablemente su cita con la historia de este país. Dejar la Emoción Depresión.

Docente universitario

(ljm1802@hotmail.com y @luisjosemart)

Fuente: TalCualDigital