Yo quiero salir de Maduro y de su gobierno. Estoy convencido de que la mejor manera de conseguir ese objetivo es votando. La alternativa es dejar el destino del país en manos del azar: un golpe militar poco probable y poco deseable o una intervención extranjera menos probable y menos deseable.

He pasado toda mi vida diciendo y defendiendo aquellas cosas que considero convenientes al interés nacional. Pienso seguir haciéndolo hasta que Dios me conceda vida. A veces mis opiniones han sido premiadas con aplausos. A veces han sido castigadas con críticas. En todo caso, el único juicio que me importa es el de mi propia conciencia.

No soy de los políticos que dicen “lo que el pueblo quiere oír”. Mi formación y mis principios me ordenan decir lo que considero conveniente al Bien Común.

Votar es un deber y es un derecho. Yo cumplo mi deber y ejerzo mis derechos. Yo no regalo mi voto. Yo quiero salir de Maduro y de su gobierno de la mejor manera posible. Aborrezco la violencia. Me repugna la actitud de aquellos que dicen que este gobierno no sale sin derramamiento de sangre, en el entendido de que la sangre a derramarse no será la propia, ni la de sus hijos, sino la de los tontos por no decir otra cosa!

Como lo ha dicho José Antonio Gil Yépez Presidente de Datanálisis, empresa encuestadora de gran prestigio, si todos votamos, ganamos, es decir ganará la alternativa frente a Maduro; si todos votamos lograremos salir de Maduro y abrirle una nueva esperanza y una nueva oportunidad a Venezuela y a los venezolanos.

Para mí, la abstención equivale a regalarle seis años más a Maduro y a su gobierno. Eso me parece insólito. Por supuesto me hubiera encantado que el liderazgo opositor hubiera producido una candidatura de unidad Nacional y una plataforma de unidad nacional, con una estrategia concertada y con una política inteligente. Lamentablemente, no fue posible. Prevalecieron los intereses partidistas y los egoísmos personales y llegamos al año electoral sin candidato de unidad y sin plataforma de unidad.

En esas circunstancias Henri Falcón decidió presentar su nombre con una convocatoria a la unidad y con una propuesta programática adecuada para resolver la crisis nacional. Por supuesto, Falcón, como toda persona tiene sus virtudes y sus defectos. En todo caso, fue el que tuvo el coraje y la decisión de poner su nombre a la orden del país para enfrentar al continuismo de Maduro.

Falcón no se parece a Winston Churchill. Falcón es Falcón. Tiene sin embargo una gran virtud. Es el único que puede salvarnos de una reelección de Nicolás Maduro.

Lo tengo muy claro: Entre votar y no votar, prefiero votar.

Entre una solución pacífica y otra violenta, prefiero la pacífica.

Entre Falcón y Maduro, prefiero a Falcón.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández
@EFernandezVE